10 Música- Despuntando grandes conciertos, Almafuerte y Ciro le pusieron el broche de oro al festival.llegamos a la tercera y última velada del Cosquín Rock 2011, el cual, por intensidad, cuidado en la programación de cada uno de los días y altas performaces de algunos artistas, podría calificarse como el mejor de todas sus ediciones. A ello, le podríamos sumar el excelente clima que acompañó en todo momento. En definitiva, la capital del fernet recibió nuevamente a las huestes rockeras para vivir tres jornadas únicas. Entonces, el domingo fue testigo de otra fiesta que arrancó bien temprano con las actuaciones de Bela Lugosi, Eruca Sativa y los cada vez más ascendentes Arbolito, todos en el escenario principal. Sin embargo, en las mismas tablas, fueron Los Gardelitos quienes dieron el envión necesario con un set dedicado al fallecido, Tavo Kupinski. El cuarteto brilló utilizando a manera de armas un repertorio que hace honor a la esencia pura del rock nacional. Acompañados por una hinchada que festejó cada gesto, los descendientes de Corneta Suárez siguen creciendo y la respuesta es acorde a ello. Aplausos. “Hace 15 años que no trabajo. Si no fuera por ustedes que nos perdonan todo, no sé qué sería de nosotros”, dijo el Mono y con esa frase se resumió la carrera de Kapanga y de este concierto, cargado de gestos populistas. Sólo en Argentina. Mientras tanto, los trapos comenzaron a ganar protagonismo y, en medio de la polvareda que dejó el grupo de Quilmes, apareció No Te Va Gustar. Los uruguayos conocen el oficio de hacer cantar con historias simples. Así, van de la carga arrabalera de “Clara” al reggae de “Verte reír”, y nunca fallan en su intención. Bajo un cielo estrellado, la multitud ovacionó un concierto prolijo y los despidió entre aplausos. En continuado, Las Pastillas del Abuelo prolongaron la popularidad que gozan en todo el país con 14 temas, entre los que se destacaron “Escaleras”, “Postura”, “Contra viento”, “Intruso” y “Locura y realidad”. La pasión que despierta el grupo tiene poca explicación, aunque habría que buscar los motivos en la sinceridad con la que encaran su comunicación y ciertos guiños que los acercan a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. De cualquier manera, fueron de los más laureados del día. Mientras todo ello sucedía en el sector principal, el escenario temático hipnotizó a las huestes del metal. No eran muchos, pero se hicieron notar. La contundencia y garra que despuntaron bandas emblemas del género como Tren Loco y Logos no hicieron otra cosa que reflejar la buena salud con la que siempre gozó el rock duro criollo. Incluso, Walter Meza, el frontman de Horcas, dedicó la velada para los que dicen que el heavy metal está muerto. Almafuerte apoyó la moción, asestando una trompada de sonido. En lo que fue uno de los puntos más altos del evento, el cuarteto que regentea Ricardo Iorio sacó a relucir destreza y grandes momentos, los cuales se aferraron a “Se vos”, “Toro y pampa”, “La máquina de picar carne”, “El visitante” y “Hombre peste”. Más medido que de costumbre pero siempre histriónico, Iorio interpretó su poesía y, cuando así lo hace, no queda otra alternativa que rendirse a sus pies. Así lo hizo una multitud incondicional de remeras negras. En simultáneo, Andrés Ciro sacaba a pasear a sus Persas en el tablado principal. Como sucede desde los días de su ex banda, cientos de banderas le acoplaron un marco ideal para que el cantante presente su disco solista ante 20.000 personas. Dentro de una actuación que materializó con dos docenas de canciones, el creador de “Tan sólo”, se fabricó espacio para homenajear a Kupinski en “Todo pasa”, acordarse de Luca Prodan (“Luca”), apoyar la gestión K y desempolvar clásicos de Los Piojos del tamaño de “Desde lejos”, “Pacífico”, “Pistolas” y “Trapos”, entre otros. “Este es el festival más importante de Argentina y quiero agradecer por que me hayan invitado”, señaló para graficar el lugar determinante que consiguió el Cosquín Rock dentro del imaginario rockero argentino.
14 de febrero de 2011
Cosquín Rock 2011, día 3: Danza con trapos
10 Música- Despuntando grandes conciertos, Almafuerte y Ciro le pusieron el broche de oro al festival.llegamos a la tercera y última velada del Cosquín Rock 2011, el cual, por intensidad, cuidado en la programación de cada uno de los días y altas performaces de algunos artistas, podría calificarse como el mejor de todas sus ediciones. A ello, le podríamos sumar el excelente clima que acompañó en todo momento. En definitiva, la capital del fernet recibió nuevamente a las huestes rockeras para vivir tres jornadas únicas. Entonces, el domingo fue testigo de otra fiesta que arrancó bien temprano con las actuaciones de Bela Lugosi, Eruca Sativa y los cada vez más ascendentes Arbolito, todos en el escenario principal. Sin embargo, en las mismas tablas, fueron Los Gardelitos quienes dieron el envión necesario con un set dedicado al fallecido, Tavo Kupinski. El cuarteto brilló utilizando a manera de armas un repertorio que hace honor a la esencia pura del rock nacional. Acompañados por una hinchada que festejó cada gesto, los descendientes de Corneta Suárez siguen creciendo y la respuesta es acorde a ello. Aplausos. “Hace 15 años que no trabajo. Si no fuera por ustedes que nos perdonan todo, no sé qué sería de nosotros”, dijo el Mono y con esa frase se resumió la carrera de Kapanga y de este concierto, cargado de gestos populistas. Sólo en Argentina. Mientras tanto, los trapos comenzaron a ganar protagonismo y, en medio de la polvareda que dejó el grupo de Quilmes, apareció No Te Va Gustar. Los uruguayos conocen el oficio de hacer cantar con historias simples. Así, van de la carga arrabalera de “Clara” al reggae de “Verte reír”, y nunca fallan en su intención. Bajo un cielo estrellado, la multitud ovacionó un concierto prolijo y los despidió entre aplausos. En continuado, Las Pastillas del Abuelo prolongaron la popularidad que gozan en todo el país con 14 temas, entre los que se destacaron “Escaleras”, “Postura”, “Contra viento”, “Intruso” y “Locura y realidad”. La pasión que despierta el grupo tiene poca explicación, aunque habría que buscar los motivos en la sinceridad con la que encaran su comunicación y ciertos guiños que los acercan a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. De cualquier manera, fueron de los más laureados del día. Mientras todo ello sucedía en el sector principal, el escenario temático hipnotizó a las huestes del metal. No eran muchos, pero se hicieron notar. La contundencia y garra que despuntaron bandas emblemas del género como Tren Loco y Logos no hicieron otra cosa que reflejar la buena salud con la que siempre gozó el rock duro criollo. Incluso, Walter Meza, el frontman de Horcas, dedicó la velada para los que dicen que el heavy metal está muerto. Almafuerte apoyó la moción, asestando una trompada de sonido. En lo que fue uno de los puntos más altos del evento, el cuarteto que regentea Ricardo Iorio sacó a relucir destreza y grandes momentos, los cuales se aferraron a “Se vos”, “Toro y pampa”, “La máquina de picar carne”, “El visitante” y “Hombre peste”. Más medido que de costumbre pero siempre histriónico, Iorio interpretó su poesía y, cuando así lo hace, no queda otra alternativa que rendirse a sus pies. Así lo hizo una multitud incondicional de remeras negras. En simultáneo, Andrés Ciro sacaba a pasear a sus Persas en el tablado principal. Como sucede desde los días de su ex banda, cientos de banderas le acoplaron un marco ideal para que el cantante presente su disco solista ante 20.000 personas. Dentro de una actuación que materializó con dos docenas de canciones, el creador de “Tan sólo”, se fabricó espacio para homenajear a Kupinski en “Todo pasa”, acordarse de Luca Prodan (“Luca”), apoyar la gestión K y desempolvar clásicos de Los Piojos del tamaño de “Desde lejos”, “Pacífico”, “Pistolas” y “Trapos”, entre otros. “Este es el festival más importante de Argentina y quiero agradecer por que me hayan invitado”, señaló para graficar el lugar determinante que consiguió el Cosquín Rock dentro del imaginario rockero argentino.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario